Desde que Jeff Bezos lo compró en octubre de 2013, The Washington Post se convirtió en el centro de atención de quienes forman parte de la industria periodística. Un recorrido por la redacción y una charla con Martin Baron, su editor ejecutivo, pueden ofrecernos una idea clara sobre el rumbo que está tomando el medio. Para muchos, es el rumbo que debe seguir el resto.

Por Daniel Dessein *

“Es importante tener una charla honesta con nuestro staff sobre la naturaleza de nuestro trabajo en la actualidad. Tenemos un contexto muy competitivo en el que podemos perder o ganar. Claramente  no podemos ganar  sin competir agresivamente. Entrar a un café y ver que nadie lee un diario y que casi todos miran su celular no puede ser una experiencia que pase desapercibida a un periodista. No podemos ignorar la realidad porque estamos en el ‘negocio de la realidad’. Debemos enfrentarla. Creo que debemos tener este tipo de charla todo el tiempo en la redacción”.

El que habla es Martin Baron, editor ejecutivo del Washington Post, quien recibe en la sala directiva del diario a un grupo de periodistas recién llegados a la ciudad, en la primera semana de junio, para participar del congreso anual de WAN-IFRA (Asociación Mundial de Periódicos). Baron dice que Jeff Bezos trajo varias cosas al diario: preguntas sobre la forma en que los periodistas hacen su trabajo, ideas propias, una actitud abierta a las ideas ajenas y capital.

Este último aporte se tradujo en la incorporación de 70 nuevos periodistas que se integraron a una redacción que tiene 700, nueva tecnología y paciencia para esperar el retorno económico de la apuesta.

Los cambios ya produjeron resultados que impactan. La audiencia del diario en internet pasó de 22 millones de visitas únicas a 52, convirtiéndolo en el medio periodístico de mayor crecimiento digital de los Estados Unidos en el último año.

Velocidad, nuevos contenidos, acuerdos

A Baron lo acompaña Emilio García-Ruiz, el número dos de la redacción, quien aporta algunos datos que explican parte de la explosión digital: “Cuando Bezos adquirió el Post, uno de sus primeros objetivos fue que la plataforma web fuera lo más rápida posible. Entonces empezamos a cronometrar el tiempo que demoraba en descargarse todo lo que estaba en nuestra web. Encontramos que había mucho que demoraba demasiado y lo eliminamos. Lo más pesado era el logo y la barra de navegación; nadie se había dado cuenta de eso. Con la eliminación de todos estos elementos incrementamos nuestra velocidad en un 65%”.

Tanto en la web como en el papel apuestan a un lenguaje llano, descontracturado, amigable, alejado de las sofisticaciones del New York Times, aunque se aborden temas complejos. A los periodistas se les pide que se involucren activamente en la generación de lectores. Los editores se abocan a los contenidos, conscientes de que los errores se recuerdan mucho más que los aciertos, pero también se concentran en las pautas de consumo y en la adecuación entre narrativas y dispositivos.

El objetivo de  multiplicar la audiencia fue perseguido también con otros recursos. Lanzaron una aplicación gratuita para Kindle y el diario cerró un acuerdo por el que los suscriptores de 270 medios locales reciben gratuitamente su contenido a cambio de sus datos. Pronto, seguramente, sellarán un acuerdo con Facebook para subirse a Instant articles. “Facebook es la gran calle para exhibir la información; hay que estar allí”, dice Baron.

Nuevos hábitos

¿El crecimiento de la audiencia se tradujo en ingresos significativos que revelan ya un nuevo modelo de negocio? Los representantes del Postson categóricos en su respuesta: “No”.

Se trata de una apuesta al aumento de la escala que posterga el retorno. No obstante, hay cambios relevantes en las áreas que buscan potenciar las nuevas fuentes de ingresos. Hay nuevos equipos que trabajan en publicidad nativa, realización de eventos, cobro de contenidos.

Todavía un 80% de los ingresos siguen proviniendo de la edición impresa pero hay una decisión clara de acelerar el proceso de transición hacia lo digital, poniendo a la innovación en el centro de la gestión.

Muchas cosas han cambiado en el diario en el que trabajaron los míticos Woodward y Bernstein. Se desacralizó la reunión de tapa y se acabaron las noches de bohemia. Hoy los editores arrancan con una reunión a las 9:30 de la mañana en la que se analiza el  material disponible, el que se está procesando y las deadlines a las que hay que responder.  Más de la mitad del tráfico de su web viene de smartphones y solo una cuarta parte de los usuarios (en 2013 era un 65%) llegan directamente a su home page. Hay nuevos intermediarios a los que el equipo de tendencias del Post sigue obsesivamente.

Tradición y futuro

También queda mucho del viejo Post. El periodismo de investigación sigue siendo una marca distintiva, aunque se desarrolle en una era de crisis para el secreto de las fuentes. Mantienen la costumbre de sumar cada año premios Pulitzer en los estantes de la redacción. Tienen una identidad asociada a la frontalidad en el discurso, a la calidad periodística y a la independencia editorial. Hoy es un diario que sigue las métricas pero sin subordinarse automáticamente a ellas.

Cuando Jeff Bezos compró el Post por 250 millones de dólares, un precio de remate que no llegaba al 1% de la fortuna personal del fundador del gigante digital Amazon, muchos editores leyeron esa adquisición como el símbolo que anunciaba el final de los medios tradicionales. Hoy el mundo periodístico tiende  a ver en los pasos que va dando el diario norteamericano el trazo de un camino posible hacia un futuro auspicioso.

* Daniel Dessein, es presidente de la agencia argentina de noticias DYN, director del diario La Gaceta (Argentina), vicepresidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, miembro del Board de WAN-IFRA, y vicepresidente regional de la Sociedad Interamericana de Prensa.